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La Lata reúne conservas del Cantábrico elaboradas por Conservas y Salazones Arlequín, una casa conservera de Santoña con más de un siglo de tradición familiar, hoy con planta en Camargo, Cantabria. Anchoas de calibre 00 y ventresca de atún en aceite de oliva, para abrir y servir sin más.
La Compañía Gourmet tiene a la venta 2 referencias de La Lata: Anchoa La Lata Hansa 8 filetes, Ventresca de Atún La Lata 120 gr.


Precios con IVA incluido. El importe final se confirma al tramitar el pedido.
Santoña, en la costa de Cantabria, es la cuna de la anchoa del Cantábrico. A finales del siglo XIX llegaron a la villa salazoneros italianos en busca de un pescado mejor que el del Mediterráneo, y enseñaron a los santoñeses a salar, sobar y preparar la anchoa. De aquella escuela nació uno de los oficios con más sabor de toda la costa.
En ese oficio, las sobadoras lo son casi todo: trabajan cada anchoa a mano, y su saber ha pasado de generación en generación hasta convertirse en seña de identidad del pueblo. En esa tradición se inscribe la conservera que elabora La Lata, fundada en Santoña en 1920 por Ángel Viadero y hoy con planta en Camargo.
Una lata bien elegida pide poco: pan tostado, un hilo de su propio aceite y tiempo para disfrutarla. Las anchoas del calibre 00, ocho filetes gruesos por lata, y la ventresca de atún, la parte más delicada del bonito, son dos maneras de entender ese ritual.